La actuación de Fernando Espinoza en el Monumental de Alta Córdoba volvió a quedar bajo la lupa. No sólo por el penal que sancionó a favor de Instituto -una decisión que desató la polémica- sino también por una jugada posterior que generó el reclamo de Atlético.

En las imágenes de la transmisión se observa a Leandro Díaz intentando controlar una pelota aérea dentro del área. En la caída, el delantero realiza una pirueta para disputar el balón y, en esa secuencia, la pelota impacta en el brazo de Leonel Mosevich. La reacción fue inmediata: Díaz, a los gritos, reclamó penal y buscó llamar la atención del árbitro.

Sin embargo, Espinoza decidió omitir la infracción y ordenó continuar el juego. No hubo revisión prolongada ni señal de advertencia. La acción pasó, pero el malestar quedó instalado tanto dentro como fuera del campo.

La jugada tomó aún mayor dimensión por el contexto. Minutos antes, el árbitro había sancionado un penal discutido a favor de Instituto, que terminó en gol y modificó el rumbo de un partido parejo. Esa secuencia alimentó la sensación de inequidad en el conjunto tucumano.

Desde el banco y desde el campo, los jugadores del “Decano” reclamaron la mano con insistencia. Para Atlético, la acción cumplía con los parámetros sancionables; para el árbitro, no fue suficiente para señalar el punto penal.

Así, la noche en Alta Córdoba sumó un nuevo capítulo de controversia. Entre decisiones cuestionadas y reclamos desoídos, la actuación arbitral volvió a convertirse en uno de los ejes centrales del encuentro.